Como os podéis imaginar, esto era una inocentada ;)
Uno de los factores más importantes para que el éxito de una partida es la disposición de los jugadores. Si los jugadores no están dispuestos o motivados cualquier actuación del director de juego está condenada al fracaso. Por ello hay que velar por esa motivación. Hay muchos recursos para ello: que los jugadores elijan a sus personajes, contar con sus motivaciones a la hora de diseñar la aventura, tratar de implicarles en la aventura mediante detalles con ellos, incluso regalos, etc. o las pequeñas penalizaciones en forma de paralización de aumento de experiencia. Pero ¿Que hay que hacer cuando todo esto falla? No queda más que recurrir a los recursos de motivación extrema que todo máster ha tenido que utilizar llegado el momento.
Uno de los factores más importantes para que el éxito de una partida es la disposición de los jugadores. Si los jugadores no están dispuestos o motivados cualquier actuación del director de juego está condenada al fracaso. Por ello hay que velar por esa motivación. Hay muchos recursos para ello: que los jugadores elijan a sus personajes, contar con sus motivaciones a la hora de diseñar la aventura, tratar de implicarles en la aventura mediante detalles con ellos, incluso regalos, etc. o las pequeñas penalizaciones en forma de paralización de aumento de experiencia. Pero ¿Que hay que hacer cuando todo esto falla? No queda más que recurrir a los recursos de motivación extrema que todo máster ha tenido que utilizar llegado el momento.






