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15 mayo 2013

Un planteamiento para jornadas



Como bien saben los lectores habituales del blog, asisto a jornadas de manera periódica, no demasiado, pero sí que voy a alguna cuando tengo la oportunidad, y en más de una ocasión comparto mis reflexiones en el blog (aquí, aquí y aquí). Si bien hasta el momento mi participación en jornadas ha sido como asistente, o colaborador, en la última ocasión ha sido como miembro del equipo organizativo de unas pequeñas jornadas. Evidentemente participar desde el otro lado de las jornadas me ha proporcionado una perspectiva diferente y tras la evaluación de la organización y la experiencia con el resto de organizadores, y tras recoger datos de los participantes mediante una pequeña encuesta de satisfacción, me ha generado nuevas reflexiones, que he contrastado con las interesantes reflexiones que Haco y todos los que comentaron en su blog hicieron en su día sobre las pasadas Barnalúdicas. De nuevo me gustaría compartir algunas de mis conclusiones finales, y que trataré de que desde el club de rol al que estoy afiliado nos planteemos las jornadas en adelante.


Solo rol

En primer lugar, debo contextualizar que como asociación, un aspecto que tenemos claro es que somos un club de rol, y queremos mantenernos exclusivamente como eso. No queremos incluir más actividades, que si bien nos pueden gustar a nivel personal y practicamos a nivel particular (o cuando por alguna circunstancia varios jugadores fallan a la sesión semanal), creemos que la cohabitación no favorece al rol precisamente y mucho menos en jornadas. Los juegos de rol exigen un grado de preparación previa a la partida, un número mínimo de gente, un tiempo mínimo de juego y unas condiciones particulares a la hora de utilizar el espacio que produce que albergar más actividades en la asociación o jornadas no le favorece.  Conocemos bastantes asociaciones y jornadas roleras fagocitadas por los juegos de mesa, cartas o estrategia, que si bien nos parecen divertidos no son el centro de nuestras preferencias lúdicas. Todo esto enmarcado en unas jornadas creemos que la cohabitación con los juegos de rol puede producir un efecto negativo.  En primer lugar por la imagen visual, los humanos somos animales visuales, la preponderancia de la vista sobre el resto de los sentidos es evidente: nos sentimos atraídos por la vista, comemos por la vista, etc. En el marco de unas jornadas los tableros de escenografía, miniaturas, tableros de juegos, tokens, etc. siempre van a llamar mucho más la atención que una serie de gente sentada en la mesa con hojas de papel y unos pocos dados (en el sentido más espartano de los juegos de rol), por tanto el “efecto llamada” para que aficionados a unos juegos prueben otros probablemente produzca un saldo negativo para el rol.  Entendemos que haya muchos jugadores que tengan diversos gustos y disfruten con varias actividades, pero entendemos que para ello es mejor hacer jornadas enfocadas hacia una sola actividad y quien quiera descubrir otras formas de ocio acuda a ella. Entendemos que todos tenemos diversas aficiones, pero eso no significa que debamos cohabitar con todas ellas forzosamente en el marco de unas jornadas y tampoco es necesario siempre cohabitar con las mismas (juegos de mesa, cartas y wargames por ejemplo) lo que tampoco entendemos demasiado ya que existen otras aficiones bastante afines en los aficionados como el cine, cómics, literatura etc.

Calidad versus cantidad

Otra de las razones de evitar la cohabitación es que nuestro planteamiento es primar siempre la calidad sobre la cantidad. Cuando me refiero a calidad apunto específicamente a calidad de la experiencia rolera, lo que implica que se pueda jugar una buena partida, con un número de jugadores adecuado, dirigida por un buen director de juego y en un entorno que lo favorezca. La masificación de gente, necesita espacios amplios, poco íntimos y con un ruido ambiental que perjudica la experiencia rolera. Preferimos tener 30 plazas y ofrecer una buena experiencia que compartir un evento con 300 y ofrecer experiencias mediocres.  Por tanto vamos a tratar de ofrecer espacios diferentes para las diferentes partidas, y plantarnos en el momento en que no se pueda ofrecer algo mejor, si con el tiempo tenemos que incluir un sistema de inscripción anticipada pues se hará.

Acompañamiento

Planteadas las jornadas no solo como una posibilidad de disfrutar de una partida sino también como un medio de difundir y/o descubrir nuestro ocio, en todo momento miembros de la organización ocupados con la tarea de guiar y orientar a aquellos interesados en que son los juegos de rol. Por tanto nos planteamos tener una explicación preparada y bien estructurada para aquellos que desconozcan el tema, una orientación individualizada para que se apunten a una partida u otra, tener siempre mesas orientadas a la iniciación con un jugador veterano que pueda ayudar a guiar al resto de jugadores e incluso partidas de lo que hemos llamado “rol express” (como plantea Pedro J. Ramos en su blog, y ofrece recursos) para poder ofrecer una pequeña experiencia para aquellos que no hayan acudido con el tiempo necesario para participar en una partida con condiciones mínimas (unas 3 horas más o menos).  De igual manera nos planteamos tener material de apoyo para conocer los juegos de rol desde casa, es decir un pequeño tríptico con información adicional que pueda incluir desde efectos beneficiosos, donde poder conseguir más información, adquirir juegos, etc. para aquellos curiosos que simplemente pasen a echar una ojeada y jugadores noveles.

Cuidar la imagen

En este sentido ya hemos trabajado en ello. Creemos que hay que cuidar la imagen general de las jornadas en todos los aspectos posibles, tratando de alejarnos de estereotipo negativo friki por excelencia.  Enseñar lo que se ofrece desde el mismo cartel, cuidar los detalles en las instalaciones, y dar una imagen abierta a todo el mundo.  No vamos a poner un dragón en cada cartel, si no lo que ofrecemos: gente pasándolo bien en una mesa. Por ese motivo nos encanta la imagen de la Caja Verde de Aventuras en la Marca del Este que encabeza el post para ilustrar nuestra actividad (y que Steinkel nos dejó utilizar amablemente para las primeras).
También queremos ser transparentes y exponer los resultados de manera pública, con errores y aciertos.

Apoyo al autor

Vivir en Tarragona, a una hora de Barcelona, es una ventaja para poder tratar de que autores vengan a explicar, dirigir o explicar su producto. Trataremos de convencerles para que se desplacen y que sean conocidos por la afición. Además, esto también nos permite liberarnos de dirigir partida y poder prestar más atención a la organización de las jornadas.

Sentido local

Creemos que es interesante ofrecer además de las temáticas habituales partidas ambientadas en la propia ciudad de temática actual o histórica, que faciliten la identificación de los jugadores con el entorno y personajes o que divulguen parte de la historia de la ciudad.   

Trabajo en red

Entendemos que el trabajar en red con otras entidades puede ser muy positivo tanto a nivel de colaboración como establecer una red de contactos útiles para todas las partes. Por eso estamos abiertos a trabajar con ellas para recoger demandas y tratar de trabajar con ellas en nuestra oferta rolera. Como por ejemplo, ofrecer partidas de juegos basados en cómics al club de cómics de la biblioteca local, partidas en ambientaciones concretas a asociaciones wargameras, o tratar de buscar posibilidades de explotar cualquier tipo de posibilidades con otro tipo de asociaciones o colectivos, incluso de forma experimental. (escritores, maestros, periodistas, etc.).
De la misma manera invitar a jugadores externos del club a que dirijan partidas, cuidando la calidad, claro. Creemos que compartir la mesa de juegos con otros jugadores nos puede proporcionar tanto a nosotros como a los asistentes aspectos positivos como observación de diferentes estilos de juego, descubrimiento de juegos nuevos entre otras cosas.

Evaluación constante

Como instrumento para buscar la calidad, nos planteamos evaluar de manera sistemática las jornadas realizadas. De manera interna mediante reuniones y de manera externa mediante cuestionarios de satisfacción que permitan que conozcamos el punto de vista de los asistentes, sea de las jornadas a nivel general como de cada una de las partidas a nivel específico.  

Este es nuestro planteamiento inicial, nuestra guía de trabajo. Evidentemente creemos que probablemente hay más aspectos a tener en cuentas que de momento no nos planteamos como mesas redondas, presentaciones, charlas, servicios de guardería,  mercadillo de material de segunda mano, o concursos de interpretación, etc.  todo se andará, somos nuevos en esto de organizar jornadas y creemos firmemente que preferimos avanzar lentamente, pero de manera segura.

4 comentarios:

  1. Una aproximación ciertamente diferente. Creo que los opositores plantean que los juegos de mesa son también un método de acercamiento para que otras personas den el salto de estos a los juegos de rol, aunque es ciertamente un argumento discutible y con muchas consideraciones citadas en este artículo.

    Muchas gracias por los enlaces, además. Seguramente en la hermandad apliquemos algunas de las técnicas citadas.

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    1. Creo que dado el número de jornadas que ya existen, vale la pena que haya una oferta diferente.

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  2. Bonito planteamiento hasta que uno se pone a hacerlo...

    Yo lo dejo caer: ¿Por qué es el aficionado el que debe difundir y publicitar el hobby?

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    1. En primer lugar, por que organizamos unas jornadas no lo he comentado y la razón principal es que estamos obligados por convenio con la entidad vecinal que nos acoge.

      Segundo, si organizamos un evento público queremos que cualquier persona que venga pueda participar, es lógico, normal, adecuado y educado que haya actividades para profanos. Nuesros objetivos son jugar a rol y pasarlo bien, no difundir nada, si se difunde mejor que mejor.

      Y finalmente, el aficionado hace lo que le da la gana, y no creo que nadie tenga que juzgarlo. Si lo quiere difundir bien, si no quiere también. Al final es una decisión personal tan respetable como cualquiera.

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