22 diciembre 2011

Los juegos de rol como Arte



La trayectoria de los juegos de rol es ya amplia,  con ya más de 40 años de existencia a sus espaldas, y durante esa andadura, como en cualquier actividad se ha evolucionado, mutado y adaptado a diferentes ideas y gustos de aquellos que la practican.
Los juegos de rol, según mi opinión, se distinguen a grandes rasgos por tres etapas y estilos que conviven y se pueden llegar a mezclar dependiendo de los integrantes de la mesa de juego:

Los juegos de rol empezaron como una actividad puramente lúdica, sin más pretensiones que el entretenimiento, su único objetivo. El peso de los jugadores era reducido en comparación al desafío al que se debían enfrentar, el verdadero protagonista del juego y por extensión el director de juego pasaba a ser el antagonista de los jugadores. La mecánica del juego se centraba en unas reglas que buscaran una similitud con la realidad, y permitieran juzgar si los personajes podían superar el desafío. El por qué los personajes estaban allí no era lo importante, así era el estilo de juego del creador de D&D y de los juegos de rol, Gary Gygax, un juego derivado de los wargames.

Con el tiempo esta visión evoluciona hacia una rama evolutiva que aún sigue vigente. El personaje cobra cada vez más protagonismo, el jugador ya no se centra tanto en el desafío simplemente sino que se mira al ombligo. Busca un personaje hábil y capaz y trata de dotarlo de más o menos carácter y personalidad aunque la mecánica de los juegos evoluciona hacia la creación y el desarrollo de las capacidades del personaje, de manera que los jugadores han de tomar decisiones que les lleven a adquirir mejores habilidades, y capacidades, de la misma manera se sigue llevando hasta la extenuación las mecánicas que tratan de dotar de realismo el juego. Algunos juegos siguen por esa vía, que en algunos casos de realismo extremo (Rolemaster) al final resulta ser una vía muerta (comercialmente hablando, porque aún se puede jugar). Nace entonces el jugador llamado “Munchkin” jugadores que tratan de forzar las reglas para conseguir ventajas muy por encima de sus posibilidades reales.

La llegada de los juegos de rol narrativos marca el inicio de una nueva vía evolutiva, que se aleja de las reglas exhaustivas y centradas en el personaje para centrarse en la narración. El personaje cobra importancia no por lo que puede hacer o puede llegar a hacer, sino porque es un elemento esencial del verdadero protagonista del juego: la narración y como elemento esencial necesita de profundidad. La mecánica del juego se simplifica a nivel de interacción con el contexto narrativo y se ofrecen recursos para hilvanar mejor la narración. Esta rama evolutiva avanza poniendo el acento en la potenciación de la propia historia, elaboración del contexto narrativo y una participación más activa de los jugadores en la narración. El espíritu de este estilo de juego lo resume la siguiente frase de Fred Hicks “Si tus ideas son tan buenas que la participación de tus jugadores las arruinan deberías estar escribiendo novelas, en lugar de jugar a rol” escrita en el juego “Spirit of the Century” (2006)


Paralelamente en 1996 Finlandia aparece un movimiento intelectual de carácter rolero: la llamada escuela de Turku.  Este movimiento reclama la categoría de Arte para los juegos de rol, elabora un manifiesto, recibe ataques y contramanifiestos, se cuestiona el papel del jugador y el papel del director de la misma manera que en el cine aparecen movimientos como el Dogma95, o en otras disciplinas aparecen estilos y normas, como podría ser la métrica.  

Personalmente quiero reivindicar la condición artística de los juegos de rol concretamente en el último estilo de juego mencionado, cuando todos los participantes están comprometidos con la creación conjunta, tratando de crear algo bello entre todos, una historia que pueda contarse, con más sentido algunas veces que otras pero coherente con los personajes que la protagonizan, sumando individualidades, para conseguir una creación común final: la narración. Y acudiendo a la definición de Arte como cualquier actividad realizada por el ser humana con una finalidad estética o comunicativa a través de la cual se expresan ideas, emociones, o en general una visión del mundo, mediante diversos recursos plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos, o al Arte entendido como un medio de expresión humano de carácter creativo, creo que queda claro que el rol, puede llegar a ser un tipo de creación artística.

El hecho de que para crear la narración se utilizan elementos de otras disciplinas artísticas como la literatura y el cine como recursos narrativos  estructura narrativa con un trabajo creativo e incluso una base teórica subyacente incluso o de la interpretación y la música como la improvisación por ejemplo no hace más que apoyar la tesis de que el rol puede llegar a ser arte teniendo en cuenta que en como en cualquier otra disciplina artística narrativa el hecho artístico puede encontrarse en el contenido de lo narrado o en la forma de narrarlo.  Y todo esto lleva a la conclusión que si podemos adaptar  bases teóricas a nuestro género podemos dotarlo de una base teórica propia de la que se pueda nutrir la actividad creativa.

El arte también se rige por unas normas,  que pueden ser más o menos rigurosas, y lo rigen y ordenan para facilitar su creación. Evidentemente la narración que se crea sigue unas reglas a veces contempladas en el libro del juego, a veces consensuadas entre vosotros, creadores y a la vez receptores de una obra artística que se  produce en el entorno de la mesa de juego y sobretodo dentro de la mente de los artistas-espectadores.

Pero el hecho de que el rol  pueda llegar a ser arte no implica que toda partida pueda ser considerada así, tenga que ser considerada así o quiera ser planificada para serlo y más si tenemos en cuenta los diversos estilos de juego comentados al principio de este artículo. Los juegos de rol, igual que la pintura o la música por ejemplo puede ser puro divertimento, entretenimiento y no aportar nada artístico a su propia disciplina, o no tener intención de profesionalidad (que en los juegos de rol es completamente inasumible) sin tener por eso que tener ser despreciada, no nos olvidemos que el objetivo principal de los juegos de rol es precisamente entretener y divertir.

Y finalmente creo que la concepción artística de los juegos de rol no ha de ser considerada como algo elitista, ni como una vía de subvención, sino como un reconocimiento al esfuerzo creativo de jugadores y directores de juego, una revalorización de una actividad mal percibida, como otras disciplinas artísticas en su momento, tanto de puertas a fuera del entorno de los juegos de rol, como puertas adentro para animar a los participantes a realizar mejores narraciones jueguen el papel que jueguen en la partida/obra y a enorgullecerse de realizar una actividad de entretenimiento creativa en un mundo de consumo pasivo, como un primer paso necesario hacia el reconocimiento que desde círculos científicos se valora pero no así de la propia sociedad.  

P.D: Gracias a Carlos de la Cruz, Velasco, y Fred Hicks por sus propias reflexiones volcadas en este post y a Brownie Man por el magnífico artículo sobre Finlanda y los juegos de rol. También a Zonk por la charla que influyó en el germen del post.

P.D. 2: Cabe el error de menospreciar el hecho de poder ser una manifestación artística una actividad normalmente centrada en el género de aventuras. Para evitar eso es necesario recordar que ya hay juegos de rol de otro tipo, como el erótico, y también me gustaría recordar algunas de las obras literarias más importantes que han llegado hasta nosotros: Odisea y la Illiada, El cantar del Mio Cid, el Ramayana, El Quijote (a su manera), Tirant Lo Blanch, Huckelberry Finn y muchos más.