06 diciembre 2011

Gestión económica de la mesa de juego



Uno de los aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de gestionar la mesa de juego es el aspecto económico. Hablar de dinero siempre es delicado por eso es un tema que es importante tener claro. Cada mesa de nuevo tiene sus propias dinámicas también en el aspecto económico, pero como el resto cabe replanteárselas cada cierto tiempo y actualizarlas a la situación actualizada de la mesa de juego.

A priori mucha gente piensa que jugar a rol puede ser extremadamente barato. Con un manual básico y unos dados podemos tener años y años de entretenimiento. Pero esa afirmación es falsa, es barato, pero ademas de eso necesitamos folios, impresiones y fotocopias como mínimo, y se han de sumar a los gastos, cuando no son más cosas. Además de que con el tiempo los gastos pueden ir en aumento.

Los modelos de gestión económica deberían tender desde el primer modelo que os listo a continuación hasta el último:

Cada uno compra lo que quiere: con lo que el gasto principal recae en el director de juego habitual o los directores. Pagan los folios, impresiones, libretas para preparar la partida, compran manuales o suplementos, figuras para los enemigos,  pizarras borrables, rotuladores,  pone su ordenador, sus altavoces, atrezzo necesario para la sesión (cartas, velas, etc.) El director de juego encima de gastar tiempo preparando la partida para otros le toca pagarlo todo y sus libros además se deterioran mientras que jugadores juegan años y años sin gastarse nada. Desgraciadamente es el más habitual y debería erradicarse de las mesas de juego.

Se paga por participar en partida: Si un director organiza una partida calcula cuanto ha de costar la partida y se paga entre todos los que deciden que quieren jugar (director incluido) especificando también las características de la nueva partida: duración, juego, suplementos utilizados, material y medios que se utilizarán etc. En ese gasto se incluye el manual que se va a utilizar, material inicial y medios. Los jugadores en un principio han aceptado las condiciones aunque en caso de que deban hacerse gastos extras se deciden en la mesa.

Se establece una política de gasto común: Tanto para mesas de juego nuevas como estables, aunque estas se pueden plantear cosas más ambiciosas que las mesas de juego de reciente creación. A parte de costear entre todos el material original la mesa se debería organizar como un pequeño club, reflexionando sobre sus objetivos lúdicos y planificando el gasto que quiere realizar. Con la posibilidad de que cualquier miembro pueda proponer un gasto y se apruebe en la mesa. De esta manera la mesa se iría dotando poco a poco de todos los complementos habituales de juego, así como nuevos manuales y suplementos, e incluso plantearse gastos mayores como ordenador de la mesa de juego (nosotros lo llamamos Roldenador XD ...) altavoces etc. Éste modelo sería el ideal, aunque quizás tocaría establecer mecanismos de compensación en caso de dejar la mesa o en que se añadiera alguien nuevo.

Probablemente se puede dar el caso de que convivan diferentes modelos en una mesa de juego, ninguno implementado al 100%

Conseguir una dinámica justa dentro de una mesa de juego no es fácil, sobretodo en mesas en que no hay equilibrio de dirección. Normalmente en la propia mesa suelen convivir jugadores con diferentes niveles de  afición y eso además de generar brechas de expectativas lúdicas, también hace que deban convivir diferentes criterios sobre el gasto económico en una mesa, y evidentemente ha de existir cierta ética: hay que distinguir el coleccionismo de las compras indispensables para una partida o realmente interesantes.

El material que no es fungible, es el más susceptible de generar suspicacias, por eso hay que hacer una labor pedagógica a la hora de explicar las cosas, como por ejemplo la compra de nuevos manuales como medio de   buscar sistemas y/o ambientaciones que se adapten mejor a los gustos de la propia mesa de juego, actualizarse y en definitiva mejorar la experiencia . Y también conseguir un compromiso en base a los medios que los jugadores quieren (ordenador para gestionar mejor la música, ahorrarse dinero en folios y tinta, etc.) Todo ello debe hablarse entre todos y decidir que se aprueba como gasto común o no.

Y finalmente cabe decir que la gestión económica de la mesa con un modelo de “paga el máster”, puede no dar problemas durante un tiempo, pero tarde o temprano, el director de juego se da cuenta de que no es justa, además de que puedan salir problemas extra con accidentes con vasos de coca cola y ordenadores portátiles por ejemplo....