03 diciembre 2015

El Fossar dels Jans



Este post corresponde a la primera localización cultural de Tarragona dentro de la iniciativa de la Blogosfera tarraconense. Uno de los lugares que me parecen más fascinantes de Tarragona no es otro que El Fossar dels Jans, también conocido como el cementerio de los ingleses. El cementerio, bastante desconocido para mucha gente de la ciudad, no se encuentra es su situación original, si no que se trasladó en 1808, construyéndose alejado de la ciudad, a pocos metros de la costa, aunque Tarragona ha crecido hasta rodearlo por completo y actualmente el fossar, cerrado por una ornamentada y pesada puerta de hierro forjado, se encuentra en una de las zonas más lujosas de la ciudad sin que ningún cartel indique su naturaleza.



El nombre del lugar se especula que pueda derivar de una antigua palabra catalana: Jan, que servía para nombrar a los “hombres comunes” como los marinos y pilotos, gentes de mar, que fueron los primeros en ser enterrados, aunque también podría derivar del nombre inglés John. 

La finalidad del cementerio era albergar a los difuntos protestantes, que no podían ser enterrados en un cementerio católico, y por esa razón la mayoría de los cuerpos que descansan allí son de ingleses, aunque hay de otras nacionalidades, humildes hombres marineros en su mayoría a los que no pagaban una repatriación. Los primeros entierros son del año 1709 (aunque el primero documentado no se realizó hasta el 1849) y el último data de 1992, cabe comentar que tras los bombardeos italianos de 1938 sobre el puerto de Tarragona durante la Guerra Civil Española, que afectaron a los barcos ingleses Thorpeness y Stanwell, provocaron la muerte de varios marineros que fueron enterrados en el fossar.


El cementerio ha sido trasladado en dos ocasiones, situado inicialmente cerca de las murallas romanas de la ciudad, pronto fue trasladado a la cantera del puerto y cuando tuvo que ser ampliado se situó en su ubicación actual en 1808, y el año 1850 el terreno fue cedido a la Corona Británica, de manera que tenemos un trocito de Inglaterra en medio de Tarragona, al que no se tiene acceso público, de hecho el fossar ni siquiera tiene mantenimiento y tuvo que ser en 2008 cuando la tripulación de un barco de guerra británico lo limpió de maleza

El cementerio, como podéis ver en las fotos, se compone de dos criptas que albergan 83 nichos al estilo funerario ibérico, en lugar del estilo inglés de enterrar a los muertos directamente en el suelo. También consta de una fosa común de soldados ingleses que participaron en la Guerra de Sucesión española defendiendo la ciudad de las tropas españolas y francesas leales a Felipe V. En 1924 Adolfo Alegret lo describe en su libro Tarragona a través del siglo XIX con diversos párrafos como estos: “Es un lugar indómito, silencioso: la voz retruena, el hierbaje se humilla; todo respira tristeza, melancolía”, “No faltan tumbas y nichos con mármoles trabajados, versículos y dedicatorias. El aspecto ingrato del terreno y el carácter del fossar han hecho que toda la contrada sea para la gente sencilla teatro de leyendas y misterios, de brujas y desesperados, creyendo que allí voltean, como la niebla, las ánimas de los Jans buscando inútilmente el camino del cielo”. “Por eso solo acuden los despreocupados, los que desean contemplar de cerca la lucha firme que constantemente sostienen el mar y la montaña”.

El Fossar dels Jans, que está considerado como Bien Cultural de Interés Local, es el cementerio protestante más antiguo de toda España, y el cuarto en importancia de los 20 que se conservan en todo el estado.


Mi fascinación por el cementerio de los ingleses surge de mi adolescencia, tras oír de su existencia y haber pasado por allí durante años, ya que está cerca del camino que recorríamos los jóvenes en dirección a la playa Arrabassada, día si y día también en verano, cuando en Tarragona no había nada más que hacer si no había podido quedar con mis amigos para jugar a rol. Antes de encontrarlo ya me explicaban historias de que la verja de hierro daba escalofríos y algún amigo fantaseaba sobre la posibilidad de ir a verlo cuando se hubiera puesto el sol. Me costó encontrarlo debido a la falta de señalización, pero una vez saciada mi curiosidad nunca me abandonó la fascinación por la singularidad del enclave. Al ir creciendo e irme interesando por las narraciones que incluían elementos sobrenaturales siempre pensaba que el Fossar dels Jans era un buen lugar para introducir en alguna historia, al parecer no soy el único que lo ha pensado y Olga Xirinacs, una escritora tarraconense, escribió una novela vampírica ambientada en la ciudad L’home que mossegava a les dones, donde aparece el cementerio. 

Al leer el apartado del juego de rol Dresden Files sobre “dresdenizar”, es decir convertir tu ciudad en un escenario de juego con elementos sobrenaturales, me di cuenta de que el Fossar tiene grandes posibilidades, aunque también puede utilizarse en otros escenarios de juegos que Dresden Files. Como en muchas ocasiones cuando preparo partidas de rol suelo acudir a fuentes históricas de modo que descubro y aprendo cosas nuevas y me sirven para conseguir nuevas ideas que luego mi imaginación se encarga de hilar. Y como ejemplo de ello aquí tenéis como he relacionado el Fossar con diversos acontecimientos de la historia de Tarragona: 

El baital hindú, muy parecido a los vampiros de la corte roja de Dresden Files
Cerca de la segunda localización del cementerio (en la cantera del puerto) también se encontró en 1850 un misterioso sarcófago de estilo egipcio, que sin embargo se descartó que fuera auténtico. Pero ¿Quién y por qué enterraría en un sarcófago así a alguien? Quizás lo podríamos relacionar con la estancia del emperador Augusto en la ciudad el 27 a.C, residiendo en la ciudad durante dos años (siendo Tarragona la capital de facto del Imperio Romano), donde recibió a una embajada de la India y cayó enfermo. Dejemos volar la imaginación…. ¿Y si uno de los embajadores de la india era un baital (un vampiro indio) que trató de dominar al mismísimo emperador de Roma? Augusto cayó enfermo por las visitas nocturnas y la “desconocida” enfermedad, hasta que un sabio egipcio, conocedor de los mitos vampíricos (ya que al fin y al cabo nacen en Egipto) lo deduce. La guardia pretoriana consigue atrapar al baital y, ante la imposibilidad de matarlo, lo encierran en un sarcófago con los símbolos mágicos necesarios para que éste no pueda salir. Esto de hecho ya podría ser una aventura de lo más interesante, llevando los jugadores a un guardia pretoriano, un sabio cazador de vampiros egipcio entre otros PJ (personajes jugadores). Pero como el post de hoy versa sobre el Fossar dels Jans, imaginemos que muchos años más tarde trasladan el cementerio por primera vez al emplazamiento donde se encuentra el vampiro y durante el segundo traslado se rompe el sello de su sarcófago de modo que éste consigue escapar. De repente tiene un lugar apartado donde residir, donde no pueden entrar las autoridades (ya que es territorio extranjero), una base de operaciones desde la que alimentarse. 

Otra posibilidad sería situar la caza del vampiro en el sitio de las tropas francesas de la ciudad en 1811, durante la Guerra de la Independencia. El Fossar dels Jans estaría fuera de la ciudad y el vampiro podría conocer algún pasadizo, a través de las antiguas cloacas romanas, para adentrarse en la ciudad, asolada por los bombardeos franceses, y alimentarse copiosamente aprovechando el caos reinante. Los cazadores del vampiro deberían investigar las extrañas muertes que están ocurriendo y tener que lidiar con el monstruo y los soldados enemigos que sitian la ciudad. 

Los símbolos del sarcófago

También se podría jugar una partida durante la Guerra Civil Española. Al enterrar a los marinos ingleses se podría haber liberado por error al vampiro con los Fets de Maig como telón de fondo: enfrentamientos, tiroteos y purgas políticas entre del bando republicano (El PSUC, la CNT-FAI, el PCE, etc.) realizándose a pie de calle, en una ciudad bombardeada por la aviación italiana. 

Y aunque me he centrado en los vampiros (al tratarse de un cementerio) los traslados de este corresponden a periodos de guerra y el lugar se hubiera podido utilizar para esconder diversas cosas, como la reliquia de la ciudad (El brazo de Santa Tecla) que se perdió durante el asedio de la Guerra de la Independencia o cualquier otra cosa, historias de tesoros, o espías pueden utilizar también esta localización perfectamente.



Y a vosotros ¿Se os ocurre alguna historia más?