14 octubre 2011

Batallas Navales: ejemplo de batalla


Aquí tenéis una aplicación práctica de como he utilizado el manual de Batallas Navales Avanzadas dentro de mi partida de rol.
Los antecedentes es que la partida está ambientada en el mundo real en el siglo XVII, y los jugadores están persiguiendo a un corsario holandés que con su filibote está saqueando barcos y pequeñas colonias. Los jugadores decidieron que con su pequeño bergantín enfrentándose a un filibote o utilizaban alguna treta para abordarlo sin combate naval o necesitarían refuerzos, entre otras cosas por que el corso español no se autorizó hasta el 1674, así que fueron a La Habana donde convencieron a un capitán de la Armada Real con ganas de ascender y azote de piratas, el capitán Juan de Monasterio (parte de abajo del link),  para que les ayudara a capturar al corsario.
El primer paso fue deducir por donde podría pasar, y tras ir consiguiendo información de los ataques del filibote holandés dedujeron que este seguía la corriente del golfo para poder escapar en caso de problemas.  Así que ni cortos ni perezosos se dedicaron a buscar un emplazamiento donde  tender una celada al filibote,  mediante un mapa del caribe (foto superior) y aprovechando el conocimiento de la zona del capitán Monasterio,  (y como podéis ver en la foto Google maps para comprobar calados, y antes de que lo digáis, siquiera penséis, si,  son así de frikis mis jugadores), encontrando el lugar perfecto en la isla conocida como Tortuga Seca.


Para poder jugar mejor, compré un mantel de papel azul e imprimí varias trasparencias con hexágonos y las uní con precinto transparente y de esta manera me servirá para diferentes terrenos.

A partir de ahora para hacerlo más ameno os relataré la batalla de forma narrada, añadiendo entre paréntesis  conceptos del manual.
El Meiga do Mar, el barco de los pjs, ideó un plán: conseguir un pabellón noble y simuló un incendio, anclado en aguas de poco calado (para poder aprovechar eso a su favor y que el filibote no pudiera abordarlo fácilmente), mientras que la nao del capitán Monasterio, el San Lorenzo, oculto tras las palmeras de la isla esperaba la señal de un marinero apostado en ella, para salir y sorprender al holandés. La intención del plan era que el corsario se acercara sin sospechar peligro y recibiera una buena andanada cercana. 

Posición inicial. Las lineas de azules y rojas determinan diversos calados. Las negras tierra

Pese a ser un plan audaz, los preparativos coordinados por el pj Diego López no fueron del todo correctos y la barca que debía albergar el combustible para generar el fuego y debía colocarse detrás del barco de los jugadores, el Meiga do Mar, generaba demasiado humo para no verse llamas. Así que el filibote holandés, el Gelikkuge (traducción: el afortunado) no cayó en la celada y en lugar de acercarse por la parte norte de las islas apareció por el sur descubriendo el barco de apoyo del capitán Monasterio. 

Otro acontecimiento marcó el inicio de la batalla y es que un repentino cambo de viento colocó al Meiga do Mar en una delicada posición, contra el viento, lo que les colocaba en una delicada posición, sin apenas maniobra y debiendo navegar de ceñida. La celada perfecta contra el holandés se había convertido en una ratonera para el Meiga do Mar.

Mientras el Meiga levaba anclas, desplegaba el aparejo a vela de combate y empezaba a barloventear hacia el sur para salir del estrecho, el capitán Monasterio hacía lo mismo y se dirigía hacia el Gelikkuge con la intención de frenarlo y ganar tiempo para que el Meiga do Mar pudiera posicionarse y cañonear los dos barcos a una por babor y estribor al filibote holandés. Los barcos españoles cargaban sus cañones con balas encadenadas para poder mermar la poca maniobrabilidad del filibote y así aprovechar la suya y alejarse de sus cañones o de un abordaje.


El filibote avanzó con parsimonia sabiéndose superior en potencia de fuego y número de tripulantes y navegando viento en popa, se acercó al San Lorenzo y le descerrajó su primera salva de munición. Las balas encadenadas atravesaron el espacio entre ambos barcos y se llevaron una buena parte del aparejo (Donaire) del San Lorenzo. Mientras éste respondía y conseguía hacerle lo mismo.

El San Lorenzo no se amilanó y mientras la Inercia del Gelikkuge le hacía avanzar hacia el estrecho entre las dos islas  el San Lorenzo se acercó cortando la retirada del corsario y dificultando su maniobrabilidad, para tratar que el mayor calado del filibote le hiciera embarrancar o al menos navegar con intención de no hacerlo en lugar de tratar de encañonar a los barcos españoles. El Filibote respondió con otra salva que impactó de lleno al San Lorenzo dejando su aparejo (Donaire) hecho unos zorros, pero la respuesta del San Lorenzo y del Meiga do Mar castigó también al Gelikkuge, que en ese momento se dio cuenta de que la inercia de su barco podría hacerle embarrancar.


Mientras el holandés emprendía una maniobra evasiva para tratar de regresar a alta mar, otra vela apareció por el norte de Tortuga Seca, una bandera negra con 3 sables cruzados a modo de flor de Lys, revelaban que el barco no era otro que el Inquisiteur capitaneado por el pirata Deschamps enemigo jurado de los pjs.


El Filibote mientras tanto, dominado por su inercia se acercaba a una sección de poco calado y sólo un viraje de última hora le salvó de embarrancar. Pese a navegar de bolina la fuerza de la inercia le permitía avanzar contra el viento a una velocidad respetable, y conseguía llegar a alta mar perseguido por el Meiga Do Mar y el San Lorenzo, aunque éste más retrasado, lastrado sin duda por el exceso de armamento de la nao (Sobrearmado). 


En alta mar el Meiga do Mar y el Gelikkuge se volvieron a enzarzar en un largo intercambio de cañonazos, saliendo bastate mal parado el barco español que perdió casi todo su aparejo (Donaire), parte de la tripulación (Maña) y un trozo de timón (Ingenio) además de numerosos daños en el casco (Brío). Las astillas volaron por la cubierta, derribando al piloto Roque Balboa momentáneamente e hiriendo de gravedad al capitán Saturnino Das Veigas que vio como una larga astilla le atravesaba el antebrazo izquierdo.



El Gelikkuge también recibió, menos munición, pero ésta bien dirigida hacia su aparejo le voló jarcias y vergas hasta que un certero cañonazo acabó derribando el palo mayor y haciendo saltar por la borda el resto de la arboladura (Donaire cero). El Gelikkuge de esta manera se iba al garete, mientras que un perjudicado Meiga do Mar enfachaba con su poco aparejo para enfrentarse al Inquisiteur. El maestro artillero Pacheco ordenaba cambiar a bala de cañon y tragaba saliva, si el San Lorenzo no llegaba a tiempo de socorrerle, sin duda se irían a pique o serían abordados por el navío filibustero.


Mientras tanto el capitán Monasterio a bordo del San Lorenzo, empopado hacia el Inquisiteur, ordenaba cambiar la munición de encadenas a bala de cañón y levantaba la bandera de sin cuartel, para que el Inquisiteur supiera a que atenerse ante la Armada Real Española y una vez realizado, descargaba una primera salva que acabaría impactando contra el barco pirata haciendo volar por los aires algunos cañones (Músculo) y parte de la tripulación (Maña). El Inquisiteur mientras viraba para poder apuntar y enfachando a la vez, disparaba otra salva de al Meiga do Mar que vería volar también parte de sus cañones (Músculo) mientras respondía impactando de manera certera contra la tripulación pirata (Maña). Pese a todo el Inquisiteur no mostraba apenas daños mientras que los dos barcos españoles avanzaban como podían con jirones por velas.


El San Lorenzo mientras tanto avanzaba de bolina  culebreando y aprovechando cualquier posibilidad para disparar contra el pirata, y tras un par de salvas una consiguió impactar al Inquisiteur. La bala entró por la popa y salió por proa atravesando todo el barco, provocando una gran destrucción y lanzando astillas por toda la cubierta diezmando a la tripulación que quedaba todavía en pié (Maña cero). Pese a estar en mejores condiciones generales Deschamps se percató que sin apenas tripulación no podría defenderse de un abordaje y ni siquiera disparar en condiciones, así que virando hasta empopar el barco puso piés en polvorosa aprovechando su aparejo y timón intactos.

La tripulación de los barcos españoles gritaron al verse victoriosos y mientras el Meiga do Mar viraba para acercarse al Gelukkige vió como este, ya parado alzaba la bandera blanca mientras el San Lorenzo se le acercaba por popa. La Batalla de Tortuga Seca llegaba a su fín... lamentablemente la participación del capitán das Veigas y el Meiga do Mar debería quedar en secreto...

Por cierto si no conocéis los términos navales utilizados los podéis consultar en el siguiente diccionario náutico: http://www.escuelabalearnautica.com/diccionario.html que os irá la mar de bien para ciertas partidas.
Y los barcos utilizados en las fotos son los que ya os comenté en ésta entrada sobre miniaturas de barcos.