04 diciembre 2013

Reinos selváticos y elefantes


Los entornos selváticos resultan ciertamente interesantes en múltiples ambientaciones, tanto para partidas de aventureros que quieren descubrir lugares perdidos, como para encontrar ciudades y templos engullidos por la selva llenos de trampas y tesoros. Las sociedades que se establecieron en ellos tuvieron que adaptarse al medio y se organizaron por fuerza de manera muy diferente que los estados ubicados en otras regiones con climatologías diferentes. Hace años tuve la ocasión de viajar a Tailandia, y como siempre que viajo me fijo en que cosas me pueden ayudar en partidas de rol trataré de resumir algunas variables que os pueden ayudar a la hora de tratar de recrear un entorno parecido a un reino con las características típicas del sudeste asiático.


Toda organización territorial que quiera prosperar o mantener su poder necesita controlar las vías de transporte. Estas vías son las que permiten el comercio generando riqueza, el transporte de materias para poder distribuir materiales y poder fabricar objetos o estructuras que les permitan tomar, consolidar o mantener el poder, y sobre todo dominar las comunicaciones que permitan movilizar sus fuerzas. En los entornos selváticos cualquier intento de construir y mantener una vía terrestre resultaba demasiado costoso. Para poder hacerlo debían cortar y trasladar multitud de árboles enormes y más vegetación y su mantenimiento además resultaba carísimo. La selva era capaz de engullir en menos de cincuenta años una ciudad que albergaba 90.000 personas si era arrasada o abandonada, así que imaginad un camino... Incluso hoy existen ciudades en medio de la selva a las que no es posible llegar por carretera

Las velas de los juncos se confeccionaban con plantas trenzadas.

Es por eso que en entornos selváticos la más importante vía de comunicación son los ríos. Eso implicaba que la mayoría de poblaciones se construían a la orilla de estos. Aquel que quiera gobernar más allá de su ciudad debía tener una gran flota que le permitiera proteger los barcos comerciales y transportar tropas. Por lo que un estado debería estar articulado alrededor de las corrientes de agua principales y sus afluyentes. Los ríos (a parte de la abundante lluvia de esas regiones) además constituían la forma más fácil de conseguir agua para regadíos, la construcción, beber, conseguir alimento, etc. Y además permitían construir defensas, que en esos entornos si no habían montañas cercanas para construir murallas las substituían por grandes fosos llenos de agua de manera que para asaltar una ciudad, los invasores debían construir barcas y avanzar, supongo que siendo un blanco fácil para arqueros. Podéis comprobarlo en las fotografías y dibujos de época que acompañan el post.



Es por eso que en esos estados la caballería, y los caballos no resultaban útiles, además. Sin espacios abiertos para coger velocidad, sin capacidad de avanzar entre la vegetación, sin poder cruzar una fuerte corriente de agua, un caballo no constituía ninguna ventaja militar que permitiera conquistar o dominar zonas circundantes. ¿Existía una alternativa a los barcos que pudiera poner en jaque a un poder consolidado? Si: los elefantes.

Los elefantes en Asia, eran una pieza clave. Pese a las grandes cantidades de comida que precisaban, el poder económico y militar que proporcionaban recompensaban esos esfuerzos con creces. Un elefante entrenado para el trabajo incluso hoy en día puede competir con la máquinas en ciertos entornos (muy pocos), como demostraron tras el Tsunami que afectó a buena parte del sudeste asiático en el 2004. La capacidad de carga de los elefantes es asombrosa y los trabajos que podían acometer arrastrando los troncos necesarios para la construcción de las flotas para dominar los ríos, o materiales para construir viviendas, palacios, o defensas como los fosos marcaban la diferencia entre el poder de unos y otros.



Los elefantes además eran el único medio de transporte terrestre que permitía afianzar el poder alejándose de las corrientes fluviales. Desde el punto de vista de las comunicaciones son verdaderos vehículos todo terreno, capaces de abrirse camino en la selva y avanzar por zonas realmente inclinadas. He experimentado por mi mismo un viaje en elefante por en medio de la selva y resulta sorprendente, un elefante no necesita un camino, hace un camino, pasa por donde crees que no puede pasar, simplemente, derribando lo que le cierra el paso.



A estas dos capacidades, la capacidad de carga, y la capacidad de avanzar por la selva por si solo ya les confiere un gran poderío militar, pero además su colmillos, su fuerza y ferocidad y los soldados que podía llevar encima aumentaban su peligro, de manera que eran unas terribles máquinas de guerra, pudiendo llegar a poner en jaque a cualquier tropa que se basara sólo en navíos. Los elefante podían avanzar obviando el  río y atacar por tierra constituyendo una seria amenaza.



Por esa razón el poder de un señor de la guerra local se medía por el tamaño de su “Kraal”, su corral de elefantes. Donde mantenía, entrenaba y cuidaba a las bestias que le permitían seguir manteniendo su poder. Curiosamente, no se donde leí hace poco, que económicamente la cría de elefantes no era un buen negocio. Un elefante necesita comer tanto y tarda tanto en madurar que el gasto en comida hasta que fuera operativo resultaba excesivo, por lo que era más beneficioso cazar un ejemplar adulto salvaje y domesticarlo, por lo que probablemente los kraals de elefantes de guerra debían estar formados solamente por elefantes macho, y un sector de la población debía tener por profesión cazador (capturador) de elefantes, una profesión que debía ser interesante. Cabe destacar que el uso militar de los elefantes en Tailandia se alargó hasta el año 1866 como mínimo. 



Teniendo en cuenta la excepcionalidad de estas bestias, no es extraño que los elefantes albinos se consideraren aun hoy sagrados.



Ideas de aventuras:

Los aventureros han sido contratados para infiltrarse en el kraal de un rival y envenenar/liberar a todos los elefantes para así poder atacar con superioridad numérica. Habrá que ingeniáselas para poder atravesar los fosos de defensa rápidamente además.

Los aventureros pertenecen a un pueblo que no puede pagar los impuestos y se acerca rápidamente el día que aparezca el racaudador. Han oído que un impresionante ejemplar de elefante blanco ha sido avistado cerca. Cazarlo para su Señor es la única manera de poder evitar el castigo por no poder pagar los impuestos. 

Se ha descubierto una antigua ciudad engullida por la selva y sus leyendas sobre las riquezas que puede albergar son impresionantes. Los aventureros que quieran llegar a ella y saquearla deberán robar un elefante del kraal de un señor. para viajar hasta la ciudad. El Señor podría suponer el motivo del robo e iniciarse una persecución. 


Este post forma parte de la serie: Viajando con una mirada rolera.