30 abril 2013

Actual Play: ¡Zagales!



Normalmente no hago Actual Plays (una narración de cómo fue una partida) pero hoy voy a hacer una excepción.  La hago porque la partida, obra de Erekíbeon Barbagrís, es rematadamente genial, un verdadero ejercicio de originalidad y humor, y realmente fácil de que cualquier persona de al menos 30 años o más que no haya jugado nunca a rol pueda meterse en su papel sin ningún problema.  Además es gratis y el juego para el que está escrita, ¡Gañanes! sólo cuesta 3,5€ y el pdf es gratuito. Vamos que sale más barato jugar la partida con el juego original que tomarse un café  si la juegan al menos 3 o 4 personas. Por todo ello creo que hay que darle repercusión, y por eso el Actual Play.

La aventura es ¡Zagales! Y la podéis descargar gratuitamente aquí.  ¡Zagales! básicamente nos transporta a nuestra infancia en el pueblo en los años 80 o 90, paseos en bici, guerras de piedras, salones recreativos, etc. envolviendo toda la experiencia de juego con la calidez de nuestra nostalgia infantil. Sinceramente creo que la ambientación da para mucho más que una sola partida. En nuestro caso, jugamos, desde una perspectiva menos “gañana” de lo que el juego sugiere, supongo que nos sentimos más cómodos así, y más identificados con nuestra propia infancia.  

Si queréis jugarla, que no dirigirla, (y en mi entorno se volverá a dirigir) dejad de leer  en este momento.


La aventura empieza el año 1982 aunque después introduciremos referencias de toda la década de los 80, en el pueblo de Minglanilla de la Sierra el mismo día que van a empezar las fiestas patronales de San Marcial. Nuestros personajes eran los pregenerados (algo modificados por nuestro master AKA pregonero, Javi "Waker", gracias por dirigirnos!) del módulo: Basilia “La Matapalomas”, Genaro “El Angelillo”, Rómulo “El Piratico” que vive en Valencia y veranea en el pueblo y le llaman así por llevar un parche por su ojo vago, y en mi caso  Juanillo “El Berenjeno”. El hecho es que matábamos el tiempo en el bar del pueblo a la hora del Coche fantástico cuando nos dio por jugar al Street Fighter, jugamos unas cuantas partidas entre nosotros mientras, El pirático nos vacilaba diciendo que en Valencia él tenía el record y la máquina tenía 5 botones,  cuando llegó un chaval muy repelente que nos peló, y empezó a burlarse de nosotros. Obviamente le dimos una colleja, como mandaba la etiqueta en nuestra infancia. Lo que desconocíamos es que el chavalín en realidad era “el Chinche”, de la “Banda del Tábano”, el matón del pueblo, y nos enteramos cuando ya se iba llorando mientras nosotros le gritábamos: ¡cobarde, gallina capitán de las sardinas! No sabíamos que habíamos empezado una dura guerra de bandas en la que ninguna autoridad, léase padres, se iba a inmiscuir.

La cobarde Banda del Tábano, tomó rápidamente represalias esa misma tarde y cuando El pirático iba a casa a merendar su bocata de nocilla de fresa, que había traído de Valencia mientras otros merendaban embutido o en mi caso mantequilla con cola cao que está más buena (si, seguro, porque éramos ocho en casa y no dábamos para más), le acorralaron el Tábano, el Chinche y un enorme matón al que llamaban el Tordo (porque una vez el Tábano le llamó gordo pero no lo entendió bien y le hizo gracias) y le pegaron tal paliza que hasta le saltó el parche, cabe decir que el Piratico se puso chulo y los llamó subnormales y maricones, que es como se insultaba entonces en la infancia (sic!) . Tuvo que salir corriendo y refugiarse en su casa, sin decir nada, no fuera que después no le dejaran salir. Ya en casa pidió permiso para quedarse hasta las tres de la noche, pero le dijeron que a las 12 y media y arreando.

Al cabo de un rato nos reunimos para jugar, pero el Piratico apareció más tarde, porque estaba cercado en su casa, y nos explicó lo que pasó. Para defendernos decidimos armarnos y nos compramos unos globos de agua, de peseta y de duro y ya más seguros nos fuimos a la inauguración de las fiestas, a tratar de ver las bragas a la Miss del pueblo, cosa que conseguimos al tirarle un caramelazo al conductor del tractor de la carroza. Mientras el Piratico nos contó que en Valencia él tenía dos novias, y que le habían dejado hasta las tres esa noche.
Ya después de la cena fuimos a la feria, donde conseguimos un perrito piloto en el tiro al blanco, y un cigarro en los palillos (que nos fumamos todos a escondidas, El pirático sin tragar el humo, y diciéndonos que en Valencia el fumaba cada semana…)  Después tratamos de conseguir un minimachete llavero pero lo único que conseguimos fue casi matar al dependiente y nos echaron de la caseta. Así que nos fuimos a los autos de choque al ritmo de Amante bandido de Miguel Bosé en el walkman de El Piratico, que amenazaba con quedarse sin pilas, pero por suerte llevábamos un bic con nosotros…

En los Autos de choque, yo me uní al Piratico, para que “durara más” y nos fuimos a coger coche, que todo el mundo sabe que el 7 rojo y el 11 morado son los que más corren y los verdes son una mierda. Allí, nos encontramos a mi prima Mariloli con su novio de Fuantealta (el pueblo de al lado), y empezaron a ser acosados en la pista de los autos de choque por la Banda del Tábano que acababan de llegar, así que  tratamos de liberarla a lo madmax con nuestros autos. Cuando conseguimos liberar a Mariloli, la cosa se puso más fea y empezaron a lanzarnos monedas y hasta petardos, pero reaccionamos poniéndonos “En la Armada” de Parchís en el walkman, utilizando los globos como tirachinas con fichas de los autos de choque, y Basilia, que se había comprado un Kojak, y aún conservaba el chicle consiguió pegárselo al Tábano en el tupé. Al sonar la bocina, la cosa parecía que se iba a poner fea, nuestro plan era llenar los globos de agua y conseguir tirárselos donde más duele, en la entrepierna ¡para que parezca que se han meao! pero como llegaron los colegas del novio de Mariloli, la Banda del Tábano puso los pies en polvorosa.  Nos fuimos a la verbena a celebrarlo con mirindas, y nos volvimos a casa temprano, porque estábamos cansaos…

Al día siguiente, a Basilia, por ser su cumpleaños le regalaron… un balón Tango oficial del Mundial! Nos reunimos para los juegos infantiles, lo típico, carrera de sacos, estirar la cuerda, y arrancar las cabezas de pollitos montados en bicicleta. Nos pusimos como nombre el grupo SUPERHOMBRES DE JARRELSON (nombre que seguiríamos coreando toda la partida, y por el que se nos conocería ya en adelante) y conseguimos ganar estirando a la cuerda al Tordo, a base de engañarle para que estirara con la izquierda si tenía huevos.  Para nuestra decepción nuestro premio en lugar de una copa fue un jamón y una entrada para la discoteca. 

Tras eso decidimos hacer un mundialito, que para el que no lo sepa es que uno se pone de portero y el resto tratan de meter gol y cada jugador elige un país, como yo lo propuse elegí España, claro. De hecho la forma clásica de proponer un mundialito siempre fue: “¿Hacemos un mundialito? ¡ESPAÑA!”. Eso, si, especificamos que no íbamos a chutar cañardos ni de puntera para no “pelar” la pelota.  Tras un gol, la pelota se fue barranco abajo y como no, decidimos aplicar la Ley de la Botella (supongo que no hace falta explicarla…) pero cuando fui a buscarla descubrimos que el Tábano había cogido el Tango, y tras lanzarnos unas piedras se largaron corriendo. ¡Nunca en la vida se vio un acto más malvado y más cruel! La pobre Basilia, volvió a casa llorando y al contárselo a sus padres la riñeron por lo mucho que tuvieron que trabajar para poder comprar el balón y tras comer nos reunimos de nuevo para intentar recuperarlo.
Nos costó localizarlos, pero al final, unos coleguillas del pueblo (los amigos del Juntapollos) nos dijeron que habían visto al Tábano en el Barranco de las Cañas, así que fuimos p’allí con ellos a tratar de recuperar el Tango, armados con los globos de agua, mezclada con mierda de vaca de mi corral. Al llegar descubrimos con horror que jugaban con él ¡en un pedregal, pegando punterazos y cañardos!  ¡Lo iban a pelar! Nunca antes encontré a faltar tanto en un juego una tirada de Cordura. Al vernos venir se metieron en una cabaña echa con maderas y uralita y empezaron a tocar un tambor. En ese momento empezó la muy mítica y épica Batalla del Barranco de las Cañas.

Mientras el Juntapollos trataban de vadear el riachuelo del barranco, nosotros nos arrastramos a lo “Commando” para tratar de realizar un ataque de artillería con nuestros globos. Lamentablemente el riachuelo nos lo impedía, El Piratico quiso cruzar, pero el master le dijo que no se podia, y al preguntar por que, le respondió con toda la naturalidad del mundo que por que se iba a mojar (y sus padres le echarían un broncazo espectacular por mojarse los zapatos) pero conseguimos construir una catapulta con un tablón de obra y una piedra. Pusimos el cubo de globos de agua con mierda de vaca en un extremo y saltamos encima del tablón a la de 3 para lanzar nuestra bomba de racimo. El plan sonaba perfecto en nuestras cabezas infantiles, y salió a la perfección a base de gastar todas la Bellotas (una suerte de puntos de destino) que pudimos. Consiguiendo que la cabaña tuviera que evacuarse y la batalla se recrudeciera. En ese momento les llegaron refuerzos, y apareció el Tordo con otros chavales, y tuvimos que echar el resto. 

La batalla fue confusa, pero se vivieron momento épicos como golpear y derribar al Tordo con un Puñetazo Vertical a lo Bud Spencer, Basilia amenazando a un niño con una tabla con un clavo oxidado, El Angelillo amenazando (y cumpliendo su amenaza) al Tábano con mearse encima del Tordo si no nos devolvían el balón, El Piratico quitándose el parche en el ojo para lanzar mejor las piedras, sin importarle la reprimenda al llegar a casa, y finalmente mi carga con una caña hacia el Tábano al grito de ¡Solo puede quedar unooooo!  que zanjó la épica batalla con la caída de del Tábano. Las consecuencias es que esa noche nos convertimos los reyes de las fiestas del pueblo, e incluso fuimos a la discoteca y el Piratico incluso consiguió reunir el valor para bailar una lenta, y tocar culo!!!! El epílogo ya no os lo cuento.

En fin, todo un ejercicio de nostalgia de los ochenta, que disfrutamos como si volviéramos a llevar pantalones cortos y las rodillas peladas.

Como reflexión final, simplemente comentar que me parece que las posibilidades de jugar con niños son innumerables, la inmersión de los jugadores es facilísima y es un género muy poco explotado donde no necesariamente podemos ambientar las partidas en los veraneos, si no que se pueden utilizar muchísimos más generos al estilo de Los Goonies, algunos capítulos de Verano Azul, ET, etc.  No me extraña que nuestro master, de ascendencia geografica y edad similar al autor la eligiera para estrenarse en la dirección de juego.