21 febrero 2011

Dirigiendo rol por primera vez II

y puede acabar así ....

Segunda parte de la entrada Dirigiendo rol por primera vez.

Realiza un pacto de expectativas:
Habla con tus jugadores de manera que sepas que esperan ellos de la partida y hazles saber que esperas tu de ellos. Apuntate la ideas principales y remarcales que es tu primera partida y esperas colaboración de todos. Aquí encontrarás más información.

Vigila los personajes:
Presta atención a los personajes que tus jugadores quieren llevar. Para tu primera experiencia como director es aconsejable un grupo equilibrado, con personajes expertos en diferentes especialidades (guerrero ladrón mago clérigo etc.) y también un grupo con un bajo nivel de conflictividad interna (No tengas un poli y un gangster juntos, o enano y elfo que se odien a muerte ...). No des concesiones a uno o más jugadores. Evita los powergamers.

Busca consejos online
Haz una búsqueda por internet de consejos y aspectos específicos como éstos por ejemplo (que no hayas encontrado aquí, claro). 

Organiza tus papeles:
Es altamente recomendable tener todo ordenado: Ten el módulo subrayado y marcado si optaste por un módulo publicado. Si optas por uno propio escríbete en una hoja la secuencia orientativa de acontecimientos, en otra el nombre y descripción de los pnjs de la aventura. Ten los planos y mapas necesarios e incluso alguno más por si acaso (¡siempre ten a mano uno de taberna o bar!), las fichas de los pnjs y adversarios etc. Puedes imprimir las cosas en hojas de diferente color o ordenártelo de manera que te sea fácil poder consultar cualquier cosa.

Localiza los momentos clave de la partida: El momento en que los pjs han de involucrarse en una trama, donde pueden perder la vida, donde tienen la posibilidad de resolver los enigmas o los enfrentamientos definitivos, el clímax de la partida etcétera y presta especial atención en su preparación y puesta en escena.

Dirige:
Una vez llegado a este punto relajate, los nervios son tus peores enemigos. Nadie va a comerte ni crucificarte por una partida mala. Asume que algún error cometerás, como todos y recuerda que estáis allí para pasarlo bien.

Principales errores:
  1. No seas pusilánime, no te dejes avasallar por los jugadores, si tomas una decisión que crees correcta la explicas y la mantienes. Peor aún, no seas terco, no te cierres en banda a escuchar los argumentos de tus jugadores y rectificar si es necesario, los jugadores no juegan contra ti.
  2. Evita la rigidez argumental. La partida no es un libro que tu hayas escrito y deba ser exactamente como tu quieras. Crea un escenario y que sean los jugadores los que decidan el resultado y a veces ellos mismos te darán grandes ideas que incluir en tu partida. Recuerda siempre esta frase: No narra el director, narramos todos
  3. Huir hacia delante: aunque hayas pensado en 1000 formas de actuar ante un estímulo que tu plantees los jugadores encontrarán 4000 de actuar en él. Si sus actuaciones se alejan de tus esquemas preparados y debes parar la partida hazlo, tomate tu tiempo para pensar, prepara lo necesario y vuelve a jugar. Siempre es mejor una aventura coherente que perderte tu mismo y no saber como volver...
  4. Poca preparación. Un exceso de autoconfianza, o dejadez puede ser fatal. Un buen master debe ser capaz de improvisar, si es necesario, pero siempre se improvisa mejor cuando hay un buen trabajo detrás. Desde el diseño de la partida a una relectura antes de empezar la sesión
  5. Leer la partida: No leas la partida, ni descripciones ni discursos, organizate de otra manera, que mediante un vistazo a algunas ideas principales puedas explicar fluidamente y con tus palabras lo que ven o oyen. Piensa en alguien leyendo un discurso y otro dando un discurso y lo entenderás.

Evalúa:
Una vez concluida la partida haz balance. Tanto a nivel personal como con los jugadores, descubre tus puntos flojos y trata de mejorarlos, identifica los fuertes y potencialos.


Si finalmente te lanzas a ello espero que todo esto te ayude. En éste blog encontrarás más material para ir mejorando progresivamente. ¡Suerte y bienvenido!