27 marzo 2012

Escenario: Ciudad abandonada



Una gran ciudad de un imperio antiguo, abandonada y vacía ocultando un misterio como la ubicación de un antiguo templo, en una peligrosa zona fronteriza donde además se rumorea que habita una gran bestia. Resulta un tópico en fantasía medieval y un escenario habitual ¿no? Pues pensando sobre el tópico y preguntándome cuantos casos así realmente existieron me sorprendí a mí mismo al darme cuenta de que yo vivía una ciudad que tiempo atrás se podía describir con las palabras que empiezan esta entrada: Tarragona. Así que creo que puede ser un buen modelo para detallar un escenario de este tipo si lo consideráis.


Un pasado glorioso:

El pequeño poblado íbero de Kesse, fue conquistado por los romanos durante las segundas guerras púnicas, y Publio Cornelio Escipión se estableció (218 a.C.) convirtiendo el poblado en la ciudad de Tarraco, su base de operaciones en la península ibérica contra Cartago inicialmente y contra los celtíberos posteriormente, hasta la conquista de la península, llegando a residir el propio emperador Augusto en ella durante dos años (27 a.C.) mientras supervisaba las campañas cántabras. Durante este tiempo se construyó un templo dedicado al mismo emperador, entre otras construcciones, y Tarraco se convertía en la capital de la provincia más grande de la península Ibérica, la Tarraconensis y la ciudad reflejaba todo ese esplendor con su circo, teatro, anfiteatro, fórum provincial y de la colonia, termas y varias basílicas romanas, como podéis ver en la ilustración que encabeza este post. El urbanismo de la ciudad es el típico romano en cuadrícula como se puede apreciar.


Plano de la ciudad romana (hacer click para ampliar)


Anfiteatro romano de Tarragona con una basilica visigoda en la arena
Decadencia:

Con la caída del imperio Romano el rey visigodo Eurico saquea la ciudad el año 480 despoblando parcialmente la ciudad, los visigodos se asientan en ella y utilizan materiales de las construcciones romanas para edificar sus propios edificios, como la basílica de Santa María del Milagro en medio del anfiteatro.

Detalle del anfiteatro: Basílica visigoda

Despoblación:

La invasión árabe de la península supone que en el año 719 Mussa Ibn Nusayr arrasa la ciudad, los habitantes huyen y la frontera entre cristianos y musulmanes se establece en esa zona quedando Tarraquna, como la llamaban los árabes, en medio de la tierra de nadie entre Barcelona (Cristiana) y Turtusha (Tortosa en árabe). La ciudad durante  300 años permanece prácticamente abandonada, se convierte en una enorme cantera y es el escenario de diversas batallas siendo conquistada por uno y otro bando, varias veces, tratando de repoblarla sin éxito y sin poder mantenerla hasta el punto que fue entregada a nada más y nada menos que a Dios para que se hiciera cargo de ella. Incluso se organizó una cruzada para conquistar la ciudad de Tarragona, que finalizó sin éxito. Es presumible que durante ese tiempo hubiera épocas que la ciudad estuviera desierta completamente.

Ruinas romanas del foro de la colonia
Recuperación:

No fue hasta el año 1119 que la ciudad fue conquistada por el conde de Barcelona, Ramón Berenguer III, y cedida al obispo Oleguer que se la cedería a su vez a un caballero aventurero normando (vikingo de segunda generación) llamado Robert Bordet o Robert d’Aculley, que posteriormente sería conocido como Robert d’Aguiló.

Mosaicos romanos entre las ruinas
  
El escenario:
Durante 300 años la antigua gloriosa capital de la península en tiempos del imperio romano se convirtió en una ciudad en ruinas, desierta, llena de tumbas, y pasadizos subterráneos de las antiguas construcciones romanas ocultando pertenencias antiguas. Habitada, únicamente, por los numerosos cadáveres de los soldados muertos en las diversas batallas fronterizas, a los que no cuesta imaginarse alzándose y vagando como almas en pena,  un gigante moro y cuenta la leyenda que también por un dragón traído de África por los moros.

¿Que criatura estaría enterrada en el misterioso sarcófago de Hipólito?

Las construcciones romanas quedan en ruinas, y muchos de sus materiales, sobretodo los más caros: mármoles o incluso mosaicos son aprovechados para decorar nuevas construcciones de los visigodos antes de que estos también cayeran. Pero también podemos encontrar lápidas epigráficas, restos de columnas , frisos, etc. ejerciendo de simples sillares para construir edificios (incluso a día de hoy aun se pueden encontrar en muchas casas como en la imagen siguiente), en épocas de calma la ciudad se debía utilizar como cantera en alguna ocasión.


Los pobladores posteriores a los romanos también utilizan como base para sus construcciones la arquitectura romana, incluso cambiando la utilidad original de las construcciones, por ejemplo, el circo romano se utilizó como muralla y se construyó una torre hexagonal visigoda de defensa en lugar de ser un lugar de recreo donde ver correr bigas y cuadrigas, como podéis ver en las siguientes fotografía:



Torre visigoda en la cabecera del circo. El castillo del Pretori al  fondo
Desde esta perspectiva pueden verse las gradas
Y el las propias vueltas del circo romano, se utilizaron durante años como prisión de la ciudad. Debéis recordar que a medida que pasan los siglos las ciudades se van van elevando, construyendo por encima de las ruinas de los edificios antiguos, o reutilizándolos, de manera que esas vueltas, un día construidas a nivel del suelo se encuentran en el subsuelo de la ciudad

¿Que se encontrará en este pasadizo de las vueltas del circo?
en esta foto se puede ver como se ha construido por encima 
Otras construcciones romanas se convirtieron en fortalezas como el llamado castillo del Pretori (pretorio), aunque en la foto se puede ver que se modificó de nuevo posteriormente, de hecho el normando Bordet se instaló en él al reconquistar la ciudad definitivamente.

Castillo del Pretori

Pese a todo aun quedan las antigua murallas empezadas por los íberos y rematadas por los romanos que ofrecen refugio y protección tanto a un ejercito acantonado, como a un grupo de viajeros, a los muertos que descansan entre ellas o a un grupo de aventureros errantes que pasen por allí.

Murallas (con construcciones posteriores de la baja edad media)

Una gran parte de la ciudad baja, construida con materiales menos nobles, ladrillo en este caso, queda en ruinas y no se habita durante siglos, excepto la zona más cercana al mar, quedando algunas construcciones cercanas al núcleo de la ciudad manteniéndose más o menos en pie entre un mar de cascotes de ladrillo o ya simples suelo debido a la acción de la erosión y el viento, como el foro de la colonia (entre las fotografías superiores) o un acueducto.

Acueducto romano de Tarragona
Para acabarlo de rematar la ciudad tiene una enorme cueva en el subsuelo, descubierta por los romanos y utilizada como depósito de agua, y quien sabe si algo más. El mapa de la cueva es el siguiente:


La existencia de la cueva cayó en el olvido durante la despoblación y la entrada quedó oculta durante siglos, se sabe que los romanos la utilizaban por una galería romana creada para tal uso:



Todas las imágenes que acompañan al artículo son reales y de Tarragona, y os pueden dar detalles de cómo serían las ruinas de la ciudad y orientaros para poder describir mejor una ciudad abandonada de similares características a vuestros jugadores.

Fetiche de marfil (o muñeca)  encontrado en una tumba
Como utilizar el escenario: 

Durante 300 años Tarragona se convierte en una zona donde saqueadores se pueden adentrar buscando aventuras y gloria, para su propio provecho al más puro estilo de saqueador de dungeons para jugar con cualquier cualquier juego medieval fantástico como D&D, Dragon Age, Warhammer, etc. aunque también es aprovechable para algo basado en fantasia greco-romana como Mazes and Minotaures (enlace al juego gratuito y en castellano.) También se puede enmarcar un escenario similar en una partida donde paladines y clérigos busquen honrar a su Dios durante una cruzada o luchando contra las criaturas diabólicas si jugamos con Aquelarre. O donde soldados al servicio de un noble deban escoltar a todo un grupo de trabajadores enviados a buscar piedras para construir un castillo o a buscar a un grupo enviado allí con ese propósito y que nunca ha regresado. También  como una zona donde guerreros buscan conseguir prestigio ante el Conde de Barcelona para ser recompensados con un territorio, si se juega una campaña más del estilo de Adventurer Conqueror King Sistem, y los aventureros se pueden instalar en ella tras su reconquista como hizo el aventurero normando Robert Bordet, aunque cuidado por que ya instalados aun pueden tener problemas con el arzobispo y los problemas sucesorios y enlazar una historia con intrigas y asesinatos por el control de la ciudad.
La ciudad puede estar deshabitada, habitada por los cadáveres animados de las antiguas batallas, o en los cortos momentos en que alguna guarnición de uno o otra bando trataban de habitarla sin éxito. Debiendo por ejemplo de adentrarse en un dungeon del subsuelo de la ciudad después de haber entrado esquivando a todo un contingente de enemigos (moros o cristianos)
No solo la ciudad puede resultar interesante sino los alrededores, como por ejemplo un complicado encuentro en lo alto del acueducto,



¿Que encierra este evidente círculo de protección?
Ideas para aventuras:

Es cosa conocida que el emperador Augusto erigió un altar en el cual milagrosamente creció una palma.Incluso se conservan monedas que lo conmemoran ¿Que propiedades mágicas podría tener esa planta? ¿Cura, o es un ingrediente indispensable para una formula alquímica que otorgará un gran poder?



Tarraco levantó en el siglo I d.C. un enorme templo dedicado al emperador Augusto, de 8 columnas, de los cuales habían muy pocos fuera de Roma. Se sabe que existió porque es representado en  antiguas monedas como las de abajo y por que Tácito escribió sobre él en su obra Annales, pero el misterioso Templo de Augusto, nadie sabe donde está construido, fue desmontado por los visigodos y nadie sabe con certeza donde se encuentra ni lo que puede contener.

En Verona, tierras Italianas (o las que sean) un académico descubre un antiguo tomo olvidado: un libro litúrgico llamado Oratorio Visigótico Tarraconense, en la biblioteca capitular de la catedral. Éste libro  esconde entre sus páginas algunas palabras del obispo (san) Próspero, que se lo llevó en su huida junto a otras reliquias durante el ataque árabe. El obispo habla sobre otras reliquias escondidas antes de abandonar la ciudad.



De nuevo podéis encontrar un escenario real que os inspire para vuestras partidas si tratáis de observar vuestro entorno con una mirada rolera.

EDITADO: He encontrado un mapa muy interesante de la Tarraco romana que puede ser un recurso interesante para cualquier idea.