14 septiembre 2010

Cine Cyberpunk por Carlos Plaza


A veces, en los juegos de rol, nos encontramos con que hay muchas ocasiones en las que nos falta la inspiración. No sabemos como preparar un módulo de una tarde, o como describir una determinada situación o PNJ. En este artículo ofrezco algunas ayudas para juegos de estilo cyberpunk (Cyberpunk o Shadowrun, por ejemplo) en forma de pequeño repaso a algunos de los títulos cinematográficos del género. Vamos con ello.



BLADE RUNNER (1982, Ridley Scott): Uno de los grandes clásicos del género, y herramienta indispensable para todo Director de Juego que se plantee hacer una partida cyberpunk. Las imágenes de la futurista Los Ángeles, por sí solas, ya bastan para la ambientación, pero es que además, Blade Runner ofrece numerosas opciones: coches de tecnología punta que vuelan, uno de esos cuerpos de policía especiales que tanto encontramos en los juegos del género, y que siempre resultan algo opresores, la combinación de cultura oriental con la occidental, la lucha del hombre contra la máquina, aunque en esta ocasión, dichas máquinas sean unos robots sintéticos llamados replicantes, concepto por cierto algo desaprovechado en los juegos de rol, y otros elementos igualmente sublimes (la interlingua, el crisol étnico, etc, etc). Además, Rick Deckard ofrece un personaje complejo y lleno de matices, en el que los jugadores se pueden inspirar para crear a sus PJs. La banda sonora es ideal para poner de fondo en las partidas.



TERMINATOR (1984, James Cameron): Hay múltiples referencias e inspiraciones a esta película en los juegos de rol, por lo que en este reportaje no podía quedarse sin mencionar. Ofrece uno de los arquetipos más famosos de cyborg, aunque generalmente en una partida no se suele interpretar a un ser como este, es decir una máquina con apariencia humana. No obstante, este film incide en la lucha entre hombre y máquina, al igual que Blade Runner, pero desde una nueva perspectiva: los viajes en el tiempo, y las paradojas temporales (un soldado del futuro es en realidad el padre de su general). Hay que verla si se desean introducir elementos cyberpunk en un juego contemporáneo, y también para dar una idea de como sería un combate entre un cyborg y un humano en terreno urbano. Atentos también a la segunda parte, donde de nuevo se introduce un concepto relativamente desaprovechado en los juegos de rol: los cyborgs de mercurio.



ROBOCOP (1987, Paul Verhoeven): Considerada por muchos como inferior a Terminator, aunque yo personalmente no estoy de acuerdo con esta opinión. Para el tema que nos ocupa, RoboCop ofrece numerosos elementos positivos, empezando por el protagonista, que es un cyborg “bueno”, mientras que Terminator es un robot maligno. En esta ocasión, el cyborg lucha por reclamar su parte humana, su memoria, un concepto interesante que puede ser aprovechado por DJs y jugadores para dar más profundidad a sus personajes. Además, RoboCop también ofrece una ciudad futurista, en este caso Detroit, la cual está construida de una forma más “cotidiana” que la LA de Blade Runner, con múltiples bandas callejeras y violencia sin control. Pero, por encima de todo, RoboCop nos ofrece el mejor ejemplo cinematográfico de uno de los conceptos ominpresentes en los juegos del género: las megacorporaciones. Sin duda, esta película y especialmente la OCP es un claro referente cuando se trata de hacer una partida que gire alrededor de estos lugares de poder y dinero.



HARDWARE: PROGRAMADO PARA MATAR (1990, Richard Stanley): Realmente, este es un filme de serie B, muy inferior en calidad a los tres mencionados anteriormente, pero lo incluyo porque quizás contenga el ejemplo de cyborg que más se ajusta a lo que habitualmente encontramos en los juegos de rol, en este caso el protagonista, Mosses Baxter, que lleva un cyberbrazo implantado, y como bien sabemos los cyborgs de los juegos de rol suelen ser eso, gente normal (sean PJs o PNJs) que se implanta partes cibernéticas en sus cuerpos, sin llegar al extremo de RoboCop, que solamente conserva la cabeza, o de Terminator, cuyo interior es mecánico. El resto de la película no tiene mucho de particular, está bien como futuro post apocalíptico, lo que puede dar ideas a la hora de representar suburbios o lugares marginales, pero no pasa de ahí.


JOHNNY MNEMONIC (1995, Robert Longo): Por primera vez, nos alejamos del concepto lucha entre hombre y máquina (Hardware: Pogramado para matar también incide en este tema) para aproximarnos a otro concepto omnipresente en el rol: los hackers, el tráfico de datos y las negociaciones que hacen las megacorporaciones (aunque en este caso, sean criminales) con la información, conceptos todos ellos que pueden inspirar multitud de partidas o campañas. Además, presenta varios ejemplos válidos de ciberimplantes, como el implante cerebral del protagonista o la ciberpiel blindada del mercenario que le ayuda. Una pena que el límite de presupuesto no diera para hacer una ambientación más detallada, quedando en este sentido por debajo de Blade Runner o RoboCop.



VIRTUOSITY (1995, Brett Leonard): Al igual que Johnny Mnemonic, con quien coincide en año de estreno, este film hace hincapie en el mundo virtual, aunque incidiendo en la clásica lucha hombre-máquina omnipresente en casi todo el cine cyberpunk. Al menos, Virtuosity ofrece un argumento más fresco, y del que se puede sacar mucho partido: el hecho de que un programa virtual escape de su confinamiento electrónico y se haga real. También presenta un programa de ordenador como malvado, en lugar del habitual cyborg, megacorporación o banda criminal, cuya mentalidad es nada menos que la recopilación de 200 asesinos en serie, idea que puede dar para muchos antagonistas virtuales en cualquier partida. En cuanto a la ambientación, no es nada del otro jueves, pero el mundo virtual está bien hecho, dando un buen enfoque a la hora de describir por ejemplo una conexión neural o similar, resultando muy aséptica y ordenada en contraste con el caótico mundo real.



MATRIX (1999, Hermanos Wachowski): Cerraré el artículo con una de las películas más famosas del cine cyberpunk, considerada por muchos la última del género. Hasta cierto punto, Matrix es una amalgama de todas las anteriores. Ofrece la lucha hombre-máquina habitual en el género, pero dentro de un mundo virtual muy detallado, con una megacorporación, la cual además está formada por programas de ordenador y máquinas, que está al tanto de todo y controla en secreto a la humanidad, y solamente tiene presencia en el mundo virtual. Por otro lado, aquellos capaces de entrar en este mundo virtual (Matrix) son cyborgs, ya que llevan implantes que les permiten conectarse. La película también ofrece detalles orientales (especialmente, filosóficos) y una estética muy definida, que recuerda un poco a Blade Runner, con abrigos largos y colores muy marcados, siendo casi aséptica en este sentido, con blancos, negros y metálicos por doquier. Ni que decir tiene que esta película ofrece infinitas posibilidades para crear aventuras, así que recomiendo su visionado a todo DJ que desee afrontar una partida cyberpunk, posiblemente junto a Blade Runner sean las dos películas más adecuadas debido a su riqueza argumental y de ambientación. En cuanto a las siguientes partes, aunque inferiores en calidad, la segunda ofrece unos enemigos bastante “aprovechables”, dos gemelos virtuales con el poder de volverse etéreos.

Bueno, pues aquí se termina el reportaje. Espero que os haya gustado y, sobre todo, que os sea útil.
Nos vemos por la red o las calles de Night City.

Nota: Este artículo fue publicado por primera vez en Fanzine Rolero.